· Ismael Rodríguez Clemente ha disparado a la cabeza a las dos víctimas con una escopeta para la que no tenía licencia
· El ‘conseller’ de Interior asegura que no se trata de un accidente y censura la «intencionalidad clarísima» del detenido
El Periodico. MARIA JESÚS IBÁÑEZ / LLEIDA. Sábado, 21 de enero del 2017
Los Mossos d’Esquadra han detenido este sábado al cazador Ismael Rodríguez Clemente como presunto autor de la muerte de dos agentes rurales en Aspa (Segrià). Fuentes de la policía autonómica han explicado que ha sido el propio cazador quien ha alertado al teléfono de emergencias 112 de que había disparado contra dos personas en un campo de la localidad. El hombre, según ha avanzado el ‘conseller’ de Interior, Jordi Jané, no tenía licencia para usar la escopeta de cartuchos con la que ha cometido el crimen, aunque sí la tenía para utilizar armas de otra tipología.
El arrestado, que pasará a disposición judicial el lunes en Lleida, ha disparado tres tiros hacia la cabeza de los agentes rurales, que han fallecido prácticamente en el acto. Las víctimas son Francesc Xavier Ribas Villa, de 43 años, vecino de Lleida y padre de un niño de 10 años, y David Iglesias, de 39 años, residente en la cercana localidad de Alcoletge (Segrià) y padre, en este caso, de una niña de siete.
La policia autonómica ha recibido el aviso hacia las 11.40 horas, y cuando han llegado al lugar se han encontrado muertos a los agentes, que nunca van armados. El detenido, Ismael Rodríguez Clemente, tiene 28 años, reside en Vacarisses (Vallès Occidental) y se ha entregado voluntariamente. El ‘conseller’ Jané ha descartado, de manera rotunda, que el suceso haya sido consecuencia de un accidente de caza. «Se trata de un hecho criminal, de un doble homicidio realizado con una intencionalidad clarísima«, ha sentenciado el titular de Interior.
El autor iba acompañado de otras tres personas que no han presenciado los disparos pero que poco después, según ha aportado Jané, le han instado a que realizara la llamada al 112. Todos ellos habían llegado a Aspa este sábado, junto con dos acompañantes, para participar en una jornada de caza del tordo en el coto de caza de la localidad.
ESCOPETA DEL CALIBRE 12
El ‘conseller’ ha lamentado «la intencionalidad» con la que ha actuado el cazador, que sí tenía licencia de tipo D, que permite usar un rifle, pero no la E, obligatoria para utilizar la escopeta Benelli del calibre 12, «de estructura moderna», con la que ha perpetrado el crimen, al parecer apuntando directamente a la cabeza. El responsable de Interior ha explicado que el cazador ha realizado tres disparos (el máximo que permiten las características de esta escopeta). En el pasado sí había tenido el pertinente permiso E, pero nunca lo renovó y acabó caducando. La escopeta, de hecho, había sido de su propiedad, pero la vendió.
«Es la primera vez, en los 30 años de historia que tiene el cuerpo de Agentes Rurales de Catalunya que ocurre un hecho como este», ha apostillado Meritxell Serret, ‘consellera’ de Agricultura, departamento del que dependen estos especialistas en la vigilancia y cuidado del medio ambiente.
Jané también ha avanzado que tras esta tragedia se estudiarán los protocolos sobre la obtención de los permisos de armas. La escopeta estaba en situación activa, pero a nombre de otra persona. El ‘conseller’ ha pedido «no criminalizar» al colectivo de los cazadores: «Estaríamos siendo injustos si quisiéramos estigmatizar a todo un colectivo. Centenares de personas salen cada semana a cazar y no pasa nunca nada. No les representa, esto no es fruto de un accidente, sino un acto criminal«.
UN RECLAMO TURÍSTICO
El Ayuntamiento de Aspa había abierto hace pocos días un periodo de inscripciones para la caza del tordo en el término municipal.
Todo apunta a que los agentes se habrían acercado al hombre durante un control rutinario.
El Àrea d’Investigació Criminal de la Regió Policial de Ponent trabaja en el caso.
La caza del tordo se ha convertido en todo un reclamo turístico para esta localidad, que ofrece la posibilidad de cazar en el municpio por 40 euros. La temporada se abrió el 7 de enero y esta previsto que termine a finales de febrero.
A través de un comunicado, CCOO ha lamentado la muerte de los dos agentes rurales. «Hace 20 años que llevamos advirtiendo de que se podía producir una situación como esta», reporta la nota. Uno de los fallecidos había sido delegado de este sindicato entre los años 2012 y 2014. La otra víctima, asegura el comunicado, era delegado de prevención desde diciembre y estaba destinado a ser el encargado de impulsar el «protocolo contra las amenazas y agresiones que a menudo sufre este cuerpo».
· «Es increíble que Ismael haya hecho algo así»
· Sus amigos lo definen como «una bellísima persona» , que llevaba «la caza en las venas», y no entienden qué pudo pasar por su mente
Vacarisses es una localidad pequeña y fragmentada en urbanizaciones, pero en cuanto se supo que el cazador que mató a dos agentes rurales era del municipio, quienes conocían a Ismael Rodríguez Clemente temieron lo peor. Pasaron el día aguardando una confirmación que llegó como un mazazo. En uno de los bares de la localidad anoche la historia iba de boca a oreja y no daban crédito del suceso. «Vivía en la urbanización de El Palà», cuentan, sobre este joven que «llevaba la caza en las venas» y alguna vez se había tomado un trago por allí.
Otro cazador con el que solía ir al monte, conmocionado, lo define como «una bellísima persona». Un hombre sano, que no bebe, ni fuma y amaba tanto la caza mayor como la menor, mantiene la misma fuente. Precisamente, la única terrible explicación que se le ocurre es que Ismael, que tenía doble permiso de fusil y escopeta pero este último se le había caducado, perdiera los nervios cuando los agentes le pidieron los papeles o tratasen de incautarse el arma. Su compañero le recomendó esperar a renovar los papeles pero pudieron más las ganas de salir a comerse el monte que la prudencia.
El mismo amigo mantiene que no era inestable, ni estaba deprimido… La semana pasada compartieron una gran jornada de caza, como tantas, donde descubrían nuevas zonas poco transitadas por otros cazadores, y nada hacía pensar en que tuviera problemas. Llevaba más de un año trabajando como soldador en una empresa de la zona y tiene novia, con la que aparece en fotografías de su cuenta de Facebook.
En las imágenes que Ismael Rodríguez colgaba daba cuenta de sus pasiones: la caza, las motos con las que se le ve correr en circuitos y su familia. En la de su perfil posa orgulloso con su escopeta, su perro y las piezas que se había cobrado ese día, el pasado noviembre. Una afición que ahora ha sido brutalmente truncada.

