Todomonteria

El Real Club de Monteros celebró durante la presente temporada sus monterías anuales en dos citas diferenciadas, desarrolladas en Navalpino y Anchuras, y marcadas por las circunstancias meteorológicas que condicionaron la planificación inicial del tradicional fin de semana montero.

El encuentro previsto para los días 15 y 16 de noviembre, en la zona de Horcajo de los Montes, hubo de verse alterado por las inclemencias climatológicas, que obligaron a suspender la montería programada para el sábado en las manchas Barreras del Alcornocal y La Nava, en el término municipal de Anchuras (Ciudad Real).

Como se señalaba en la propia convocatoria, «fuimos a luchar contra los brutos, no contra los elementos», y pese a la suspensión, el encuentro se mantuvo, compartiéndose actos de convivencia que reforzaron la hermandad entre los socios del Club.

Al día siguiente se celebró la montería en la mancha Las Riojas, situada en el término municipal de Navalpino, una finca exigente y de marcado carácter montero. Se trata de una mancha dura y hermosa, de grandes barrancos y monte apretado, donde perreros y rehalas realizaron un intenso trabajo durante toda la jornada, llevando las reses a los puestos y ofreciendo un magnífico espectáculo de ladras y carreras. La suerte, como casi siempre, fue por armadas, pero estuvo bien repartida, desarrollándose la montería conforme a las viejas y sanas reglas que definen esta forma de cazar.

La montería suspendida en noviembre pudo finalmente celebrarse el sábado 14 de diciembre en las manchas Barreras del Alcornocal y La Nava, ya en condiciones óptimas.

El día acompañó, con sol y poco viento, y la alegría de ladras y carreras fue constante desde la suelta hasta la recogida, con una sucesión ininterrumpida de lances. La intensa actividad cinegética y la abundancia de caza convirtieron la jornada en una de esas monterías difíciles de olvidar para quienes acudieron a defender los puestos.

El resultado final fue muy satisfactorio, alcanzándose en Anchuras un total de 30 venados, 31 ciervas y 17 jabalíes, cifras que reflejan tanto el excelente estado de las manchas como el trabajo previo de preparación realizado por los organizadores.

Ambas monterías pusieron nuevamente de manifiesto los valores que definen al Real Club de Monteros: la convivencia entre sus socios, el respeto a los usos y tradiciones de la montería española y el compromiso con una forma de caza auténtica. La notable presencia de jóvenes monteros confirma, además, la continuidad y el relevo generacional de estos principios.

El Real Club de Monteros desea agradecer expresamente la labor de los capitanes de montería, organizadores, perreros y propiedades, así como la actitud ejemplar de todos los socios participantes, que hicieron posible la celebración de estas jornadas fieles al espíritu y a la tradición del Club.

CRÓNICA LAS RIOJAS (NAVALPINO)

Nosotros fuimos a luchar contra los brutos, no contra los elementos, y eso fue precisamente lo que nos aconteció el día 15 de noviembre de este año 2025.

Nuestros capitanes de montería, Miguel Ángel Perlado y Pablo Fernández Gasset, en estrecha colaboración con Alberto Muñoz-Calero, estuvieron preparando con mucha ilusión y mimo, con toda la junta del Club a la espalda y capitaneada por su presidenta, este fin de semana montero a lo largo de toda la temporada. Fin de semana que, ya convertido en tradición, refleja como ninguna otra actividad el espíritu que encarna nuestro RCM: hermandad, amistad, compromiso con la caza pura y con la defensa y promulgación del amor por la montería y sus viejas y sanas reglas que llevan quien las practica a adoptar una actitud diferente en el campo, actitud de respeto hacia compañeros y piezas de caza y amor por todo el inmenso conjunto que entraña la montería española.

Con gran pesar nos vimos obligados a suspender la montería prevista para el sábado pocos días antes de nuestro encuentro en Horcajo de los Montes, pese a la gran respuesta de nuestros socios que habían cubierto la totalidad de los puestos con las que pensábamos cerrar las manchas que daríamos sábado y domingo. Lo que ha movido a la actual junta a continuar con mucha ilusión con el ofrecimiento a nuestros socios de este encuentro montero.

Miguel Ángel, Pablo y Alberto lo intentaron hasta el último momento, pero realmente no resultó posible. Así, nos dimos cita en el Hotel Parque Cabañeros el sábado a media tarde. Tras desempacar, el párroco del pueblo nos ofició a las 20,00 horas una preciosa misa en la que concurrimos muchos de los monteros asistentes y en la que nos acordamos de los socios fallecidos este último año.

La cena en el Restaurante El Molino fue un esperado encuentro que no defraudó las expectativas de nadie. Se celebró el sorteo y se ofreció la posibilidad de reservar ya puesto para dar la mancha que no habíamos podido dar el día anterior, con buena respuesta por parte de bastantes socios. Otros, desgraciadamente, ya indicaron su imposibilidad de asistir a la fecha fijada el domingo 14 de diciembre.

El domingo tras el tradicional desayuno con migas en el campo y en las proximidades de Horcajo, tras rezar con devoción la sentida Salve Montera escrita por Jaime de Foxá y hacer la tradicional foto de familia envueltos por nuestra enseña nacional, partieron las armadas hacia la mancha de Marigómez, en la finca Las Riojas, ubicada en Navalpino.

Una mancha dura y hermosa, con grandes barrancos y apretado monte, cuajada de chaparros, madroños y pinos, dio el juego esperado. La suerte, como casi siempre, fue por armadas, pero estuvo bien repartida por todas ellas. Perreros y perros se batieron el cobre para llevar a las reses y marranos a los puestos y brindar un magnífico espectáculo. Sin ellos, nada sería posible.

Se abatieron bonitos venados, un buen número de ciervas y unos cuantos cochinos. Los números avalan el esfuerzo organizativo para cazar esta mancha, montera donde las haya.

Así, al tapete llegaron 25 cochinos, 20 venados y 11 ciervas. Estas monterías, como decíamos ab initio, nos permiten seguir transmitiendo esta pura forma de la venatoria a nuestros jóvenes que acudieron en buen número, cada vez son más los que se dan cita en las monterías de nuestro Club, con gran regocijo para los veteranos que vemos que hay relevo generacional y que ellos serán los que en un futuro defiendan con el mismo ahínco que nosotros hacemos esta forma única de cazar.

Algún montero tuvo la oportunidad de ver como su descendencia hacia la primera sangre y lafortuna de volver a ver en los ojos ese brillo fulgurante que sólo habita en lo más recóndito dequién se siente llamado a las filas de San Huberto, de quién se siente… cazador.

CRÓNICA BARRERAS DEL ALCORNOCAL Y LA NAVA (ANCHURAS)

Las inclemencias climatológicas nos obligaron, a pesar del gran esfuerzo realizado por nuestros capitanes de montería durante todo el año, a suspender la montería prevista para el día 15 de noviembre, sábado, en las manchas “Barreras del Alcornocal” y “La Nava”, propiedad de Tomás Moreno y Leopoldo Olea, respectivamente, y ubicadas en el término de Anchuras (Ciudad Real). Y sí, lo decimos con gran pena, ya que algún socio de los que inicialmente iban a montear no pudo acudir a la siguiente cita que tuvo lugar el día 14 de diciembre. No con menos alegría, podemos comunicarnos que hubo una gran respuesta por todos aquellos que, haciendo un esfuerzo, reajustaron sus agendas y acudieron con mucha ilusión a dar las citadas manchas.

Y como no hay mal que por bien no venga, resultó que el día 14 de diciembre tuvimos, los que pudimos comparecer a defender los puestos que nos cayeron en suerte, además de un día de sol y poco viento, la fortuna de asistir a una de esas monterías difíciles de olvidar.

Todo empezó con la cena el día anterior, lógicamente con menor asistencia que en otras ocasiones por los compromisos propios de las fechas, pero no por ello con menos calor y animosa actitud de los comensales. Está claro que estos encuentros monteros han sido un rotundo éxito, ya que han provocado un gran hermanamiento entre los socios de nuestro querido Club. La cena en el restaurante ”El Molino”, de Horcajo de los Montes, fue buena y divertida, llevándose a cabo el sorteo durante la misma. Hubo que apoyar en esta ocasión un poco más económicamente para intentar paliar, de alguna manera, el sobrecoste que el atraso nos produjo.

Miguel Ángel Perlado, la verdad, lo dio todo durante la cena y al día siguiente, ocupándose en solitario de mantener todo en su justa medida, con paciencia y gran amabilidad. Un grandísimo trabajo agradecido por todos. Al inicio de la cena se rindió, precedido de bellas palabras dichas por Miguel Ángel, merecido homenaje a D. Juan Calderón, que pese al duro tratamiento médico que viene padeciendo, con coraje y dando gran ejemplo de gallardía, no quiso dejar de estar presente en la montería acompañado de su hijo.

La junta se celebró en el restaurante “Felipe y Lali” en Anchuras a las 9 de la mañana, donde degustamos las tradicionales migas y donde terminaron de llegar los monteros del Club que venían directamente desde Madrid. Como anécdota, una pareja de agentes forestales, mujeres ellas, tuvo a bien visitarnos y retrasarnos algo la salida de las armadas hacia los puestos, si bien es cierto, cumplían con su trabajo.

En fin, tras la tradicional foto de hermandad, pudimos partir a las paranzas algo tarde. Los perros al monte sobre las doce y, a partir de ahí señores, se organizó la mundial. Sin tener ánimo alguno de hacer de contador, lo cierto es que se dispararon cientos de cartuchos. La alegría de ladras y carreras fue constante y el tiroteo fue consecuente con la abundancia de caza que había en las manchas, incluso antes de la suelta algún cierre no dejó de disparar durante un buen rato.

Casi todos los puestos tiraron (cerramos la mancha con 58 puestos), sucediéndose los lances sin solución de continuidad. En casi todas las armadas, cierres y traviesas disfrutaron los monteros y acompañantes de constantes lances teniendo algunos puestos, como el del que suscribe, varios de ellos inolvidables. Así hasta las cuatro de la tarde. Cuando sonaron las caracolas a recogida y todos los asistentes pudimos dar gracias a Dios por haber completado un día de montería excepcional. No en vano, a la junta de carnes llegaron 30 venados, 17 cochinos y 31 ciervas. He de destacar el navajero abatido por el junior, Javier Tur de Montis, que era la primera vez que se unía a la montería del Club.

De nuevo, agradecerles a nuestros organizadores y, en esta ocasión, de manera especial a Miguel Ángel Perlado Sotodosos y Alberto Muñoz-Calero por el magnífico trabajo llevado a cabo y que se tradujo en unos estupendos resultados y en el incremento de sentimiento de pertenencia de todos los socios a un emblemático Club que apuesta por la caza auténtica y el respeto por la tradición montera, de la que ha sido, es y será buque insignia en nuestra patria.

Fuente: Real Club de Monteros