RELEVO GENERACIONAL EN LAS CANCHERAS
A las ocho y media de la mañana estaba fijada la junta, punto de encuentro para disfrutar del tradicional desayuno montero junto a amigos y compañeros, preludio perfecto para lo que prometía ser un gran día de montería.
Tras varios días de intenso temporal de lluvia —tan necesario y agradecido por el campo— el paisaje se mostraba renovado ante nuestras miradas. La mañana amanecía soleada, acompañada de pequeñas rachas de viento que anunciaban una jornada ideal para montear.
A las nueve y media se procedía al esperado sorteo. El ambiente era tranquilo, quizá marcado por el cansancio acumulado de toda la temporada, ya cercana a su final, aunque sin perder en ningún momento la ilusión y el entusiasmo propios de estas citas.
A las diez y media se daba salida a las primeras armadas, comenzando por la armada de La Cuerda, y consecutivamente fueron partiendo una tras otra hasta cerrar el cazadero. Finalmente, a las doce y cuarto de la mañana se producía la suelta de las rehalas, momento siempre esperado y que daba inicio al verdadero latido de la montería.
La ladra de las rehalas no fue continua, pero sí constante y sin apenas pausas, concentrándose el desarrollo de la montería principalmente en la zona suroeste de la mancha. A medida que avanzaba la jornada, y ya pasado el mediodía, las rachas de viento comenzaron a hacerse más frecuentes e intensas, dificultando el sonido de entrada de las reses y especialmente de los jabalíes, condicionando así el desarrollo de una mañana que había comenzado con grandes expectativas.
Los disparos se sucedían de forma irregular: no continuos, pero sí repartidos y pausados. Al finalizar la jornada se contabilizaron 66 disparos y 54 lances, cifras que hacían presagiar un bonito plantel.
A las tres de la tarde, puntualmente, se daba por finalizada la montería con el tradicional toque de caracola de los rehaleros, una vez regresadas las rehalas a su punto de partida. Acto seguido entraban los muleros para proceder a la recogida de las reses abatidas.
La recogida fue rápida, pues se esperaba un mayor número de capturas. Sin embargo, debido a numerosos tiros errados sobre los jabalíes, el resultado final con 50 posturas quedó compuesto por 14 jabalíes y 4 ciervas, quedando patente que muchos de los lances no llegaron a culminarse con éxito.
Pero quizá la nota más positiva y lo más bonito del día no haya sido el resultado cinegético, sino las sonrisas, la alegría y el entusiasmo de una numerosa presencia de jóvenes que componían gran parte de los cazadores asistentes. Una nueva juventud que llega para relevar y renovar a los actuales monteros, asegurando el futuro de esta tradición.
Este relevo generacional fue, sin duda, la gran sorpresa y el aspecto más destacable de la jornada en la montería de Las Cancheras. A todos esos jóvenes que disfrutaron del día y en cuyos rostros se reflejaba la verdadera esencia de la caza, les dedicamos un fuerte y merecido aplauso.
Agradecer, como siempre, a Alfonso y a su hijo David por el gran trabajo que realizan montería tras montería; a Miguel Ruiz, ejerciendo de capitán y dando siempre ejemplo; a todos los asistentes; a realeros y rehalas por su enorme esfuerzo; y, por supuesto, a nuestro amigo Juan, el mulero, que realizó un trabajo impecable, digno y ejemplar.
Un abrazo y un saludo para todos.
VIVA LA CAZA y VIVA ESPAÑA
FICHA DE LA MONTERÍA
MONTERÍA: LAS CANCHERAS
ORGANIZACIÓN: CD MONTEROS DE POZOBLANCO
Localidad: Valdemancos del Esteras- CR
Fecha: 15-2-2026
P: 50
RH:
Cupo: Libre
Tipo Finca: Abierta
Nº Has. Monteadas:
Resultado:
J: 14
H: 4