PINAR DE ALBENDIEGO
ORGANIZACIÓN: SOC. CAZA SEGONTIA
Localidad: Miedes de Atienza-GU
Fecha: 29-11-2025
P: 35
RH: 7
Cupo: J libre
Tipo Finca: Abierta
Nº Has. Monteadas:
Resultado:
J: 17 (navajeros)
CRÓNICA de la Montería:
La tercera montería se celebró el día 29 de noviembre, realizando esta vez la junta en Miedes de Atienza, ya que la mancha a cazar era el Pinar de Albendiego.
En el videoclub del pueblo nos aguardaban unas deliciosas migas. Tras dar cuenta del desayuno se procedió a informar a los participantes de las normas de seguridad y reglas de participación en la montería, y finalmente se realizó el sorteo de los puestos para los 35 cazadores que esta vez conformaban la partida.
Se trataba de una montería de las denominadas extraordinarias, dirigida a todos los socios de Segontia. La mancha, de unas enormes dimensiones, contaba con ocho armadas, ocupadas por los cazadores en los puestos que se consideraron más adecuados.
El cazadero presentaba un aspecto espectacular, completamente levantado por los jabalíes. Las expectativas tanto de organización como de los cazadores al llegar a los puestos y verificar el estado del monte estaban en todo lo alto.
Se soltaron siete rehalas, distribuidas en tres sueltas: dos al sur del río Sorbe, cazando de este a oeste bajo la dirección de Jesús, y cinco al norte del río, cazando al encuentro desde los límites este y oeste. Debido a la extensión del monte, apenas se oían los disparos, que comenzaron pronto.
Antes de que las rehalas llegaran a cruzar el segundo río que atraviesa el monte, el de Somolinos, ya se habían abatido cinco jabalíes en esa zona. Destacó entre ellos, una gran cochina abatida de manera espectacular por nuestro querido Miguel, Enhorabuena.
Entre los cazadores destacados estuvo Odón, que junto a su amigo Ahmed abatió un bonito cochino en uno de los espectaculares puestos de la armada del río. También volvió a triunfar Ignacio, que continúa firmando una magnífica temporada. Ya casi al final, Paco y Dani lograron abatir otros dos cochinetes.
Por su parte, también las rehalas también los perros se quisieron apuntar a la fiesta y capturaron varios jabalíes. A las tres de la tarde se retiraron los puestos y se regresó a Miedes de Atienza para dar cuenta de una estupenda comida. El resultado final fue de 17 jabalíes cobrados, una cifra muy significativa, teniendo en cuenta las dimensiones y dificultad de la mancha, cazada tan sólo con 35 puestos.
BARRANCO RÍO DULCE
ORGANIZACIÓN: SOC. CAZA SEGONTIA
Localidad: GU
Fecha: 13-12-2025
P: 37
RH: 7
Cupo: J libre
Tipo Finca: Abierta
Nº Has. Monteadas:
Resultado:
J: 27 (navajeros)
CRÓNICA de la Montería:
La cuarta y última montería del año se celebró el 13 de diciembre, una de las dos monterías que se celebran en el Parque Natural del Barranco del Río Dulce.
La junta tuvo lugar, como siempre, a las nueve de la mañana, en el Campo de Tiro El Rebollar. El día fue el típico de invierno castellano: frío, pero soleado.
Tras el estupendo desayuno, los 37 cazadores que participaron se distribuyeron en las seis armadas localizadas para cubrir el monte.
La mancha se divide en tres zonas bien diferenciadas: la zona del Picozo, la de los Eros y la del Barranco de la Peña del Fraile. Para su caza se contó con siete rehalas, repartidas entre las tres zonas. Cada zona se cazaría prácticamente de manera independiente, ya que accidentes geográficos las delimitan perfectamente. Dos rehalas cazarían la zona del Picozo, tres la zona de los Aros y otras dos la zona de la Peña del Fraile.
La suelta se efectuó a las doce, y nada más soltar en la Peña del Fraile se movió una gran piara de más de 20 jabalíes, que entró por detrás de los puestos de la armada de los Portillos, siendo varios los puestos agraciados con capturas. Casi al mismo tiempo, en la zona de los Aros se produjeron numerosas ladras y varias piaras se movieron. Algunas subieron hacia los lugares donde se encontraban los puestos de la armada de los Aros, y otros se fueron hacia los carrizos del río, donde los puestos dieron buena cuenta de ellas.Destacó Carlos, que abatió un estupendo navajero. Enhorabuena.
Los perros también tuvieron mucho trabajo, produciéndose varios agarres entre los carrizos, ya que allí los jabalíes se sentían equivocadamente a salvo. Estos lances hicieron que el desarrollo de la cacería en esa zona se ralentizara, teniendo que esperar los perreros a que los perros volvieran para poder continuar cazando en mano.
La zona del Picozo esta vez fue menos afortunada a pesar de que estaba muy tomada por los guarros. Mientras en la Zona de los Eros, el que estuvo afortunado y preciso fue nuestro amigo Ignacio, que entre video y video, logró abatir cuatro jabalíes en los últimos puestos de la armada de los Aros. ¡Un día inolvidable!
En la Peña del Fraile, mientras tanto, las rehalas fueron sacando cochinos poco a poco, llegando a coger hasta tres de ellos, mientras otros pasaban por puestos donde, una vez más, José Ignacio volvió a demostrar su buen hacer.
La montería concluyó a las tres de la tarde, regresando los cazadores al campo de tiro para disfrutar de una agradable comida caliente. La recogida de las reses se realizó con gran diligencia, gracias sin duda a la inestimable ayuda de Javier con su quad. El resultado final fue de 27 jabalíes para 37 posturas, poniendo un magnífico broche a esta estupenda primera mitad de la temporada. Enhorabuena a todos los participantes.
NEGRITA
ORGANIZACIÓN: MONTERIAS JOSE CARVALHO
MANCHA: Matado / Huerto Curriqui o Repa
Localidad: Santo Aleixo (PO)
Fecha: 14/02/2026
P: 38
RH: 8
Cupo: Libre
Tipo Finca: Abierta
Nº Has. Monteadas: 1.100
Resultado:
V: 11
J: 24
H: 3
CRÓNICA de la Montería:
La casa del Guarda a la entrada de la finca recibía a los monteros que José Carvalho había citado para cazar nuevamente la finca de Negrita, muy próxima a Santo Aleixo en la vecina Portugal.
Nueve de la mañana hora española, comenzaba el goteo de asistentes mientras el catering ultimaba los preparativos ante un día de sol e intenso viento.
Una vez todo preparado se procedió a desayunar mientras el amigo José se peleaba con el aire, la mesa y las papeletas de los puestos que volaban una y otra vez hacia el barro, teniendo que cambiar la ubicación de la mesa en varias ocasiones.
Finalmente, sobre las diez daba las últimas indicaciones tras saludar a los asistentes y comenzaba el sorteo de la tal vez, más numerosa montería en posturas de todas cuanto ha cazado. En esta ocasión, treinta y ocho puestos ocuparían localización para defender la huida de las reses.
Casi, mil cien hectáreas, cazando la parte de la finca conocida como el Matado, Huerto Curriqui o Repa.
El estado de los caminos era preocupante, por lo que se pedía prudencia a la hora de transitar por ellos y no salirse para no quedar atascado.
Sobre todo las armadas de los amigos Conejo y Chori, a los cuales se les pedía que a ser posible dejasen los vehículos en la comida y llevasen los menos posibles, dado que el acceso estaba más que complicado.
Las aguas caídas durante los últimos dos meses que habían llevado al aplazamiento de la montería hasta en dos ocasiones habían causado estragos en la finca y había que intentar sortearlos.
Pasadas las once de la mañana partía la traviesa hacia el cazadero, en la cual me había tocado en suertes el número cuatro.
Ya en el camino pudimos ver como las reses se cruzaban delante de los vehículos, lo que hacía aumentar el estado de nerviosismo y las ganas de llegar a la postura. Como había adelantado José, el camino estaba para pocas bromas.
El coche en el mismo puesto y cargando el arma ya se escuchaban algunas detonaciones en los cierres, sobre todo en el que hacía linde con la Pasada del Abad y Las Alpiedras.
Poco tardó la primera raposa en darme la cara y quedar abatida en el mismo camino.
Instantes después dos varetos eran los que saltaban la alambrada por el mismo maletero del coche.
La suelta se producía pasadas las once y media y nada más soltar se liaban los perros de Caballero con los primeros jabalíes.
El viento no dejaba escuchar nada, era muy fuerte y continuo y dificultaba enterarse de lo que sucedía a no ser que se contase con una emisora.
Por ella me enteré del agarre de un gran cochino, que los perreros escuchaban a lo lejos pero que no sabían ubicarlo, por lo que se tuvieron que adelantar a rematarlo. Resultó estar justo detrás del morrito que yo defendía, a unos trescientos metros, pero, como digo con el viento, me fue imposible escucharlo. Allí llegó el amigo Charca que escuchó claramente como chillaba desesperadamente apresado el jabalí, pensando que era una cochina, pero que sorprendido al llegar vio el gran porte y trofeo del animalito que ya no conseguía zafarse de los perros. Allí entregó la cuchara aquel gran luchador que vendió cara su alma, cortando nueve perros de Rafita, Sebas y el propio Charca.
Disparos dispersos fueron sucediéndose a medida que fueron avanzando los perreros que remataron seis jabalíes que preferían que los cogieran los perros a romper a las puertas.
Sebas, Rafita y el Chiri no paraban de llamarse por la emisora intentando localizarse, a base de vocearse unos a otros para intentar llevar la mano como buenamente podían. Era muchísimo terreno a coger y continuamente se perdían los unos de los otros, volviendo loca a la organización que trataba por todos los medios que la mano fuera de manera uniforme.
Como decía, la mancha, a pesar de ser mariposas de monte, tenía mucha caza que se negaba a abandonarla a menos que los perros le pisasen literalmente el rabo, de ahí, que no dejasen de producirse lances de principio a fin.
Otra zorra me cumplía mediada montería y también quedaba abatida a media costana, eso si, esta me sacó tres disparos.
Mi vecino del número cinco se hacía con un venado y un tremendo cochino sobre las tres y media de la tarde, lástima que tenía muchísimo cuerpo pero muy poca boca.
La familia del dos sobre las cuatro menos cuarto hacía dos disparos, y al poco me veo aparecer un venado que venía derechito a mi postura. Quedé petrificado esperando que se arrimase lo máximo posible, pero, tocado de una pata trasera, no le gustó la figura del coche y decidió torcerse buscando las bajeras de las encinas, entre las que le solté hasta cuatro salves, continuando su camino casi con más salud de la que traía. Finalmente, sería abatido en el uno del cierre de conejo que tenía además otros dos jabalíes cobrados.
Tarde, excesivamente tarde se acabó debido a que se cazó despacio, muy despacio debido al viento y a que los cochinos no querían salir de los numerosos zarzales de las quebradas, como indicaba el amigo Raúl por la emisora durante todo el día.
Sobre las cinco terminó la montería y fui a intentar pistear el venado, pero no dimos con sangre, aunque el venado iba muy encogido y claramente mi padre había observado como se dolía de la pata izquierda, además tenía una cuerna bastante característica.
Volvimos haciendo una magnífica ruta off road 4×4, con semi-atascos y salidas de pista de algunos de los ocupantes de la armada y conseguimos llegar al punto de reunión donde nos esperaba como siempre una buena comida, con una sopa calentita que sentaba de lujo con el frío extremo provocado por el cortante viento que no había amainado durante todo el día. Filetes con patatas y arroz al estilo de Portugal para continuar y entremeses varios, croquetas, lomo, chorizo, salchichón y ese queso portugués que es de pequeño tamaño pero intenso sabor, para acabar con fruta y arroz con leche, cafés y pastas, mientras llegaba la caza.
El primer porte de la pick-up dejó un venado y tres jabalíes y un segundo porte dejaba en el plantel nueve jabalíes y tres venados para seguir sacando, el reloj marcaba las seis y cuarto.
Así nos mantuvimos a base de café y meternos en los vehículos para curarnos del frío, pero visto que el reloj marcaba las ocho y cuarto, no habían venido los carniceros comenzaron a abrir caza, llamé a José temiéndome lo peor como así había sucedido.
La pick-up se había quedado atascada y había ido en su ayuda el tractor, pero éste, lejos de sacarla, también había quedado atorado. Sin cobertura habían tenido que llamar al resto para que fuesen en su busca e intentar, sin atascarse, sacar los animales otra vez a mano y cargarlos para traerlos al lugar de reunión, todo eso intentando evitar atascarse también. Por lo que me indicó que partiese y que luego me enviaba alguna foto del resto de animales cuando llegasen, aunque fuera con el móvil.
Día de contratiempos de principio a fin, pero al final se pudieron cobrar 24 jabalíes, once venados y tres ciervas, destacando uno de los venados de buen porte, otro de extraña cuerna y el gran cochino cobrado por el amigo Charca apresado por los perros.
Fte: Carlos Casilda Sánchez.